Febrero 2026


En junio pasado, supe del arresto del hijo de una gran amiga en un país árabe que no era el suyo, por hechos queen otras legislaciones no son castigados con la prisión. El drama,con 27 años, fue lacondena a 25 años de reclusión.

Comuniqué esta noticia al Focolar. Entre nosotras hay una focolarina que forma parte de la comisión para la causa de beatificación de Luminosa. Decidimos pedirle a ella el milagro de la liberación. Todas las noches, desde junio de 2025, rezamos la oración de intercesión especial a Luminosa, y a distancia con la madre del joven, cuya fe en el amor de Dios es inquebrantable.

Mientras tanto, sobre el terreno, la madre conoce a una persona que trabaja en el país donde el hijo se encuentra (y al que ella se ha trasladado para estarle cerca lo más posible) y que forma parte del Movimiento de los Focolares. Cuando comprende cómo van las cosas le propone cambiar de abogados para asegurarse la defensa del hijo en apelación.

El nuevo bufete estudia el expedientey descubre una falla en la sentencia de primera instancia. Elabora una nueva estrategia de defensa, pero el pago por el trabajo es una suma muy importante. No pudiendo asumirse el costo, los padres del joven hipotizan vender su apartamento en Líbano. Por nuestra parte intensificamos laoración confiando esta nueva etapa a Luminosa.

En la siguiente reunión con el bufete, la madre explica que la cantidad solicitada equivale al precio del apartamento de su familia, y que están dispuestos a venderlo para hacer lo imposible por su hijo.Al enterarse de esto, los miembros del bufete deciden reducir sus honorarios a la mitad. Además, por otra parte, una tía del joven, informada de la situación y para dar su contribución, decide vender elapartamento que tiene en su país natal pero que no utiliza porque se ha establecido en el extranjero.

Concluidos los acuerdos, el nuevo despacho interpone el recurso de apelación. En cambio, con nuestra gran sorpresa, el tribunal confirma la sentencia: 25 años de prisión. Los abogados no se maravillan y estiman que la etapa decisiva no es la casación, sino una gracia que podría conceder el jefe supremo del país.

En este sucederse de acontecimientos dolorosos, la madre lleva su cruz de manera admirable, sosteniendo a toda la familia y amando sin parar y de manera concreta. Además, durante el verano pierde a su padre sin poder asistir a sus funerales, ya que vivían en países diferentes.

El sufrimiento del joven en prisión es muy grande y pesado…Sin actividades de ningún tipo, ni siquiera la lectura de un libro… las horas transcurrían lentamente, se hacen insoportable… …

Llegan las Navidades y la madre vuelve a su país por amor delos demás de la familia,tratando de dar a esos días de fiesta todo su valor, incluso decorando la casa. Lo que a mí, que conozco bien su recorrido de vida, resulta extraordinario es que nunca hayaperdido la fe en Dios Amor, incluso en medio de las muchas lágrimas.

A comienzos de 2026, nos enteramos de que con ocasión del Ramadán, el gobernador de la Región puede conceder la gracia de la liberación a algunos prisioneros. Nuestra oración a Luminosa se renueva cada noche, con la convicción de que, habiendo confiado y pedido el milagro a Dios por su intercesión, lo obtendríamos. El día en que se publica la lista de los indultados, su nombre no figura. Nos quedamos atónitos, pero la focolarina miembro de la comisión de la postulación, dice en voz alta: “¡Aquí hay un error!”, tan grande era la convicción de que Luminosa habría mediado para su liberación.

Al día siguiente, recibimos una nueva llamada de la madre. Emocionada hasta las lágrimas nos cuenta que efectivamente había habido un error: el nombre de su hijo sí figuraba en la lista de los indultados. Nos sobrecoge la impresión de recibir una gracia del Cielo. Y, en gran silencio pero con enorme gozo, recitamos la oración de Luminosa para agradecerle su mediación.

La alegría de la madre es incontenible, pero quizá el mayor milagro –si podemos llamarlo así -ha sido queella y toda su familia se han mantenido firmes durante esta prueba larga y dolorosa. ¡Su fe en el amor de Dios ha sido heroica!

Los eslabones de esta cadena increíbleestaban unidos por una nota común: la madre del joven y a distancia nosotras, en el focolar, pidiendo cada noche a Dios que interviniese por intercesión de Luminosa; las virtudes vividas con constancia sobre todo por la madre: la fe en el amor de Dios, que contagiaba aotras personas de la comunidad; la caridad hacia el prójimo,aunque costase; la esperanza quenoha desfallecido, aun delante de lo imposible.Los muchos frutos a nivel personal dan testimonio de esta fidelidad. Por mi parte comprendo que, siendo nuestra espiritualidad comunitaria, el milagro o la gracia que Luminosa nos ha procurado, se ha vuelto también así, comunitaria, colectiva.

Mona Farhat